jueves, 6 de octubre de 2011

Encuentro con Juan Pablo

En una de esas noches en las que Sharik ya se sentía más cómoda con la ciudad nocturna y estaba absolutamente  fascinada por su naturalidad para bailar ritmos caribeños y salsa. En compañía de su amiga Carolina y sus demás compañeros de carrera se acercó a una famosa discoteca de la ciudad, que no era nada parecida a los lugares pequeños pero encendidos que ya habían visitado, era al contrario una discoteca crossover en la zona rosa de la Ciudad.


Había muchísima gente, pero gracias a que el chofer de Sharik era muy amigo de uno de los vigilantes de la entrada pudieron evitar la larga fila y conseguir mesa justo alrededor de la pista de baile principal. La discoteca era en forma de círculo, y en la mitad ésta, había una enorme esfera plateada con visos brillantes que al cruzarse con los rayos de las luces le generaba a Sharik una sensación de libertad que realmente disfrutaba. Fue así como cada vez que salía a bailar a la pista buscaba ubicarse justo debajo de la esfera.

Así pasaron las primeras horas de la rumba, pero dado a que ese día tenía tanta energía y motivación para bailar, llegó un momento en el que sus compañeros decidieron sentarse para descansar, y ella se negó a hacerlo, asegurando que se quedaría sola en la mitad de la pista. Mientras se encontraba sumergida en el ritmo de la música, con los ojos cerrados y moviendo sus caderas de lado a lado, tuvo que abrirlos insofacto cuando sintió un gran empujón a un costado de su espalda que la obligó a sostener con una mano sus gafas, y con la otra a tocarse el lado en el que había sido golpeada.

Tan pronto como abrió los ojos vio a un joven que de inmediato le tocó el hombro y de una manera muy caballerosa y con gestos de vergüenza le presentó disculpas por empujarla. Sharik estaba un poco asustada, pero le dio a entender que no pasaba nada y rápidamente se fue a sentar a la mesa. Mientras estaba ahí hablando con sus compañeros sintió de nuevo una mano en el hombro, pero esta vez no era para ofrecerle disculpas, sino para invitarla a bailar.

Fue así como Sharik conoció a Juan Pablo, un joven coqueto y al parecer interesante, misterioso, relajado y rumbero, con el que ella comenzó una relación amistosa, que de rumba en rumba semanas después terminó en algo más que una amistad, algo nada formal que le dio a Sharik la oportunidad de experimentar el primer beso, las primeras atenciones de un hombre, llamadas y mensajitos que para ella eran muy significativos. Así pasó un mes,  era algo extraño según la percepción de sus amigos porque ella no tenía idea de la vida de él, no sabía nada más que su nombre y su celular.

Lo que ellos no sabían es que Sharik no se sentía con la autoridad de indagar nada, pues temía que las preguntas fueran recíprocas, y que por esta razón él sospechara de ella y conociera su secreto. Las cosas siguieron así, en ese lapso Sharik empezó a sentir una atracción muy fuerte y unas ganas de estar con él a toda hora, que la llevaron a faltar seguidamente a  clases para así poder ir a lugares alejados de la ciudad a los que Juan Pablo la llevaba

En una de esas salidas, él sacó unos papelitos que partió en diminutas fracciones, y de las cuales tomó una unidad y se la llevó a la boca. Sharik sorprendida le preguntó acerca de eso, y él le dijo que era un boleto a una sensación muchísima más chévere que la que ella sentía al estar debajo de la esfera en la discoteca. Ella llevada por sus sentimientos y la curiosidad accedió a hacer lo mismo, y le confesó que de verdad le había gustado, aunque sentía que no había hecho lo correcto. Sin embargo, él no le prestó mucha atención a eso y de manera jocosa evitó el tema.

Más adelante, y en una de sus tantas salidas, mientras estaban en un carro, Juan Pablo comenzó a deslizar sus manos por la cintura de Sharik, ella de inmediato reaccionó bruscamente para cortar todo contacto, mientras él inconforme y disgustado terminaba la noche, afirmando que se había dañado el momento. El disgusto fue hasta tal punto que la comunicación entre ellos se cortó durante una semana.

En esa semana Sharik atravesó por una confusión muy grande, pues en sus deseos de estar con él, pero ante la imposibilidad de que pasara algo más, no porque ella no lo quisiera, sino porque evidentemente él la descubriría, toma la decisión de confesarle sus sentimientos y según la reacción de Juan Pablo ante esto, consideró también la posibilidad de revelarle su gran secreto.

Durante esa misma semana Juan Pablo la había llamado un par de veces, y ella no le había contestado, por lo que suponía que había dejado de insistir. Así que mientras estaba sentada frente a su computadora, e iniciaba sesión en el chat, pensaba si llamarlo o mandarle un mensaje para restablecer comunicaciones. No obstante, coincidencialmente Juan Pablo inició sesión también, Sharik pensó que no le hablaría, pero él fue muy normal y natural, le habló lindo así como siempre. Entonces, ante la pregunta de ella cómo estaba, Sharik le confesó que estaba un poco aburrida por la situación con sus padres, pero  más que eso confundida con respecto a él.

Juan Pablo le brindó confianza y le dijo que se vieran, que él disfrutaba mucho de su compañía, a lo que Sharik respondió que era mutuo, pero que ya las cosas en ella habían trascendido, pues ya no sentía solo ganas de disfrutar el momento, sino que deseaba estar siempre con él, en otras palabras le dijo que quería que se dieran la oportunidad de conocerse. Juan Pablo muy fresco le dijo que mejor se vieran y que ahí hablarían de lo que tuvieran que hablar, y le aseguró que siempre estaría para ella.





Esa misma noche, y en horas de clase, Juan Pablo la esperó en un pequeño lunch que había a pocas cuadras de la universidad. Él estaba muy alegre y consentidor, mientras Sharik estaba tensionada. Después de dos fallidos intentos por hacerla reír y que se comportara como era siempre, le preguntó serio más no grosero que qué le pasaba, que ya dejara esa actitud, porque ya era incomodo y hasta aburrido salir o hablar con ella.

Entonces Sharik tomó aire, dirigió su corporalidad hacia a él, le sujetó sus manos y le dijo que tal y como ya se lo había manifestado vía chat, estaba enamorada de él, que ahora solo sentía que quería estar a su lado, y vivir y experimentar todo lo que la vida hasta ahora le había negado. Y que era por eso que estaba tan rara de un tiempo para acá, pues aunque quería hacer todo lo que él le proponía, y deseaba vivir los momentos, había una razón inevitable que la limitaba, algo que no dependía ni de ella, ni de él ni de nadie.

Juan Pablo la miraba extrañamente, y le dijo que ya no le diera tanto preámbulo a las cosas, y que le contara qué era eso tan grave que le sucedía, que él quería saberlo y ayudarla para que ya las cosas estuvieran bien y dejara de comportarse así. –Yo soy albina Juan, eso es lo que pasa.

-¿Albina?, ¿ Qué es eso?

-Una condición genética con la que nací, que me hace ser muy sensible a la luz, porque mi piel es muy delicada y no tiene pigmentación. Mejor dicho, mira!
- No entiendo, ¿qué miro?

-Mis ojos son rosados

-Me causan impresión, la verdad. Ahora entiendo el por qué de   tu raro atuendo, lo que no entiendo cuál es el problema. En serio era necesario que te escondieras en ese disfraz, y que te estés tirando la vida y limitando tanto por eso. Yo pensé que eras una mujer con más carácter, que estabas dispuesta a ser libre y feliz, a vivir el momento y gozarte la vida. La verdad me siento como decepcionado y engañado, no porque seas eso que dices que eres.

-Albina

- Sino porque me mentiste, yo me metí con una mujer construida que no existe. Y eso no me gusta. No me puedo sentir ni cómodo ni feliz. Yo creo que es mejor que esto quede aquí, y que cada quien haga su vida con lo que considera va acorde y pertinente con su ideal. Y yo ni encajo en la tuya ni tu encajas en la mía, son las circunstancias y es el momento.

1 comentario:

  1. Natalia, no creo que Sharik sea capaz de confesar su verdad a través de un chat, es bastante absurdo que se quite todos sus tapujos ante un hombre que le gusta así, revisa eso, y revisa también párrafos como éste:
    sí, en ese lapso, Sharik empezó a sentir una atracción muy fuerte, y unas ganas de estar con él a toda hora, lo que la llevo a faltar seguidamente a clases para estar con él, quien la llevaba a lugares alejados de la ciudad. En una de esas salidas, él saca unos papelitos que parte en diminutas fracciones, y de las cuales después toma una unidad y se la lleva a la boca.
    Tiene mezcla de tiempos, problemas de redacción, y ortografía.

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